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Millones de personas ya le rezan a un chatbot

hace 6 minutos
3 min de lectura
  • Las aplicaciones religiosas con IA ya superan en descargas a Netflix e Instagram. Una novela colombiana se adelantó a imaginar hasta dónde puede llegar eso.

  • La primera obra publicada de Alejandro Ladeguev plantea un modelo de control en el que las personas no necesitan ser sometidas por la fuerza porque terminan regulando su comportamiento a partir de sus propias creencias.





Alejandro Ladeguev
Alejandro Ladeguev

Bogotá, agosto de 2026. Millones de personas ya le hablan a Dios a través de un chatbot. Aplicaciones como GPTJesus, Bible Chat o Pray funcionan como consejeros sacerdotales digitales, ofrecen consuelo y orientación espiritual, y en algunos casos canalizan la conversación como si fuera Dios mismo quien responde. El dato es contundente: las apps religiosas ya superan los 30 millones de descargas, por encima de plataformas como Netflix o Instagram.


Lo que hasta hace poco parecía terreno exclusivo de la ciencia ficción es hoy una industria en expansión. Y es exactamente ese territorio el que explora El Dios Impío, la primera novela publicada del bogotano Alejandro Ladeguev: una distopía que imagina qué pasa cuando la inteligencia artificial deja de ser una herramienta y se convierte en mecanismo de control de aquello que las personas creen y veneran.


La novela no inventa un escenario lejano; extiende una línea que ya está trazada. Ladeguev construye una sociedad en la que el poder no depende de la fuerza ni de la vigilancia, sino de que los individuos terminan regulando su propia conducta a partir de creencias que la tecnología ha ayudado a moldear. Si hoy existen aplicaciones que simulan ser Jesús y responden dudas sobre la culpa, el duelo o la soledad, la pregunta que plantea el libro deja de ser especulativa: ¿qué ocurre cuando esa orientación espiritual, entregada por un algoritmo, empieza a decidir también lo que una sociedad entera considera verdadero?


"La divinidad en la era del dataísmo", resume Ladeguev el concepto detrás de la novela. Su propuesta traslada el debate sobre la inteligencia artificial desde lo que las máquinas pueden hacer hacia lo que pueden llegar a significar para la fe y la autonomía humana — el mismo terreno que hoy ocupan, sin proponérselo, aplicaciones que ya tienen más usuarios que muchas redes sociales.


El título condensa la tensión central de la historia: un Dios asociado con lo celestial y lo perfecto frente a una divinidad construida desde las imperfecciones humanas, la misma paradoja que encarna un chatbot que promete hablar en nombre de lo sagrado.


La idea nació, de forma casi irónica, en un trancón bogotano: Ladeguev empezó a imaginar una historia que uniera inteligencia artificial y religión, dos temas que hasta entonces parecían pertenecer a conversaciones distintas. Esa inquietud se sumó a una relación con la escritura que mantiene desde los 15 años. Ingeniero de sonido con formación en cine y televisión, artes visuales y canto lírico en la Pontificia Universidad Javeriana, Ladeguev ha trabajado como compositor, productor musical y audiovisual y cantante lírico —una mirada narrativa que ahora traslada a la literatura.


"Cuando una vida no es suficiente para guardar el odio de un hombre, una muerte sí puede serlo", dice una de las frases de la obra, síntesis del tono con el que Ladeguev construye este futuro. Más que hacer de la inteligencia artificial una protagonista, El Dios Impío usa la distopía para poner al lector frente a una pregunta que ya no es hipotética: hasta dónde estaría dispuesta una sociedad a ceder autonomía espiritual a cambio de consuelo inmediato.

El Dios Impío está disponible en formato físico en librerías y en formato eBook.


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